Datos históricos

El cacao o cacaotero es una planta de climas tropicales originario de América. El cacaotero es un árbol que necesita de humedad y de calor. Es de hoja perenne y siempre se encuentra en floración. El árbol de cacao puede llegar a crecer entre los 6 y 10 m de altura.

En El Salvador, el cacao se cultivaba desde el periodo precolombino. Los indígenas del territorio lo conocían muy bien, no solo era utilizado para fines gastronómicos, también tenía usos como medio de cambio y constituía un símbolo religioso muy respetado. La calidad genética del cacao cultivado por los indígenas en El Salvador es llamado criollo, el cual es considerado la variedad de mejor calidad.

Las plantaciones del cacao se extendían a lo largo del territorio salvadoreño hasta la llegada de los españoles. Con la conquista las plantaciones de este cultivo se focalizaron en las zonas de Sonsonate e Izalco. Sin embargo, a finales del siglo XVII la producción comenzó a disminuir por conflictos políticos, epidemias que redujeron la población indígena y la creciente competencia de grandes productores como Venezuela y Ecuador.

Gradualmente el cacao fue reemplazado por el café, el algodón y la caña de azúcar y con esto el conocimiento de producción y la capacidad técnica en el cultivo de  este. Para el 2014, la producción y comercialización del cacao en El Salvador no ha alcanzado el auge productivo que se tenía en el periodo precolombino, ya que, básicamente la producción de cacao se ha reducido a una forma doméstica, estrictamente limitada y sin plantaciones comerciales registradas.

En el panorama mundial el cacao se ha propagado en distintas partes del mundo por su uso como materia prima para la industria de los chocolates, la cual tiene gran demanda internacional. En la actualidad el principal productor de cacao es el continente africano,  quien genera el 70% de la producción mundial de chocolate. Siendo Costa de Marfil y Ghana los principales productores. Sin embargo la demanda de cacao sigue creciendo por la afluencia de nuevos consumidores de países emergentes.

Se estima que para el 2020 se consumirá un millón de toneladas métricas más de lo producido, y para 2030 el déficit de chocolate alcanzaría los 2 millones de toneladas métricas. El creciente consumo de cacao presenta una oportunidad de posicionar nuevamente a El Salvador en el mercado mundial de cacao.

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